7 ene. 2013

Que algo tan lindo me haga mal es una pena.


— Es una pena, la verdad que es una pena.
   Perdí la cuenta de la cantidad de veces que dije eso. Pero no encontraba consuelo, no tenía con qué tranquilizarla. De vez en cuando, se calmaba. Respiraba hondo, hilaba un par de palabras. Pero, sin haber pasado cinco minutos, se largaba a llorar. Hasta que, finalmente, cesó. Me miró, esperando una explicación. Siempre fui su cable a tierra, siempre supe encontrar las palabras para que se sintiera bien. ¿por qué ahora no podía? Porque esto me excedía. Sencillamente, excedía cualquier cosa que pudiera hacer.
   No conozco dos personas que se amen más. El mero hecho de que sus manos se sostengan mutuamente es señal suficiente para creer en el amor. Ese par de manos sobrevivió once veranos, casi doce. A cada pelea le correspondía una noche de reconciliación. Hace cuatro años, después de mucho dudarlo, llegó el concubinato. El apartamento estaba lleno de dudas, pero con amor las fueron limpiando. ¿Qué más podían hacer, además de ser felices para siempre? 
   Chocarse con la realidad. 
— ¿Dos mujeres casándose? — El hombre del Registro Civil estuvo aproximadamente quince minutos riéndose. A veces se calmaba, pero al recordar lo que, al menos en su opinión, era hilarante, retomaba la carcajada. — ¿A quién se le ocurre ver a dos mujeres casándose?— Ese fue el día en el que, por primera vez en once años, lloró. 
   Se acercaron al aspirante a cura del pueblo. Le suplicaron algún tipo de ceremonia que sellara su unión. Ni siquiera tenía que ser real, podían inventar algo especialmente hecho para ellas. Sólo querían llevar su relación al siguiente nivel. El cura se mostró neutral. Se notaba que entendía la situación de aquellas muchachas que vio crecer, pero no podía comprometerse a manifestar una opinión en contra de su Iglesia. 
— Es una pena, sinceramente; no sé que decirte. — Debería quedarme callada. Se notaba a kilómetros que no sabía qué decirle. Hasta que ella empezó a hablar. 
— ¿Sabés qué me molesta? A mí no me importa casarme por Civil. Yo no quiero un casamiento, quiero un matrimonio. Y eso es algo que se consigue con un poco más que un papel con dos firmas. Me molesta tener que elegir. Tener que elegir entre la persona que amo o la religión que profeso; sólo porque un templo que se pasó millones de años hablando de amor e igualdad no puede tolerar que encuentre a la persona de mi vida en una mujer. Eso es lo que me molesta.
   Y por fin lo hice. Por fin me quedé callada.

17 comentarios:

Paty dijo...

Debería estar permitido casarse por la iglesia, sean quien sean los que se casen. Al fin y al cabo, que sean dos mujeres, que cambia? Dos mujeres se aman igual que un hombre y una mujer. Nunca entenderé porque la religión no lo permite...
Un beso,

http://pdepaty.blogspot.com.es

Gabriela Celeste dijo...

El amor es amor, y eso es lo que realmente importa!

Clari dijo...

El amor no se siente por hombres y mujeres, se siente por personas.
Eso tendría que entender la iglesia.
Por eso y por muchas cosas mas estoy en contra de la iglesia católica, apostólica, Romana.
Muy buena entrada. Un beso.

lurdes dijo...

Creo que cada uno tiene que hacer lo que le diste el corazón,y si el corazón dice que dos mujeres o dos hombres se aman,pues adelante.Un abrazo

A dijo...

Definitivamente me he emocionado con este texto. No se pudo plasmar mejor el autentico amor y la autentica realidad de esta sociedad en tan pequeño relato.
Adoro leerte.

Victoria dijo...

Que hermoso texto, definitivamente.
El amor es amor y es igual para todos, no importa entre quienes sean.

Agoos dijo...

Entre sexos iguales y opuestos, SIEMPRE es amor igual.
Te espero en http://wefoundlove-agoos.blogspot.com besitos :)

Cristian Aguirre dijo...

Por desgracia hay países que aún están atrazados en derechos civiles. Todos tenemos derecho a casarnos, incluso a tener un matrimonio, con la persona del sexo que se nos cante. Buena historia.
Abrazo!!

Yamila # dijo...

Wow, no tengo palabras para explicar lo que sentí al leerlo, es una historia muy triste y a la vez hermosa...

Milagros ϟ dijo...

Genial, amor es amor, punto. No se elige la persona, ni la edad, ni el sexo, nada.

Por tí,caería y mil veces más. dijo...

bonito blog,te dejo el mío por si te quieres pasar y echarle un vistazo,sígueme si te gusta:) muakkk http://porticaeriaymilvecesmas.blogspot.com.es/

Blair chevaliers dijo...

Bonito blog! Yo me he creado uno recientemente, todavía soy nueva en esto, te invito a pasarte :)
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Sinval Santos da Silveira dijo...

Boa tarde!
Maravilhoso trabalho,parabens.

Sinval

Pau Francos dijo...

Me ha gustadoo muchooo, me pasare mas veces sin dudarlo. Te invito a darte una vuelta por mi blog, y si te gusta ¿porque no? suscribete!! :D un besazo y mucha suerte aunque no la necesitarás lo haces GENIAL!!

Lau_a ras de suelo dijo...

Que bonito texto!Me ha encantado =) Hay cosas que son asi aunque no todos las entiendan.

kukurucho dijo...

Con mucha facilidad lo invitas a seguir leyendo..el asombro se mantiene sostenido..hasta ese fondo y profundo negro de la realidad con las instituciones pero vos...llenas los huecos...felicidades..me quedo y gracias por seguirme...
abrazos

Gritando Sueños. dijo...

Muy bonito, y aplicable a la vida real.Encontré este blog por casualidad, y la verdad esque me encanta. Pasad por mi blog si os apetece!

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