25 nov. 2013

un placer coincidir en esta vida

 
   Las calles de Montevideo me fueron guiando hasta encontrar esa esquina. A simple vista, era una esquina corriente; pero estaba llena de memoria. Habían pasado alrededor de diez meses. En una tarde de lluvia, esa esquina nos ofreció un resguardo. Había un par de árboles, el techo de un par de comercios; todo servía para escondernos de la tormenta. Cuando llegamos, me miraste. Mi aspecto no sólo no era el mejor; era espantoso. Estiraste la mano hasta que se encontró con la mía; cuando se encontraron, me arrimaste hacia vos. Mientras mirabas nuestro reflejo en el vidrio de una farmacia, te escuché susurrar: "quedamos bien, estamos bien". En ese reflejo nos sentí eternos. Y ahora todo estaba igual. Los mismos árboles, los mismos comercios; la misma esquina. Pero estaba sola, juntanto los pedazos de recuerdos que no iban a volver.

7 comentarios:

a l i v e dijo...

El reflejo del espejo de ambos es el que cuenta, siente como te dice: Estamos bien.
Ese es el recuerdo que importa, el "senti que eramos eterno."
Porque lo son.

Jhessie G dijo...

acabo de sufrir otro deja vu en tus ultimas frases...

Claudiettha J.V. dijo...

No siempre es agradable pasear por lugares e ir recordando momentos felices que de ellos hoy tan solo queda un triste recuerdo., es bastante irónico...

Besos

Sandra Afrodita dijo...

Debe de doler y mucho lo que describes que pase el tiempo y todo siga igual menos esa persona. La parte de la farmacia me encantó. Besos

ALA_STRANGE dijo...

viviste una eternidad en un instante
:)

Andrea dijo...

Justo en el plexo solar.

Anónimo dijo...

Has conseguido rasparme el corazón. Gracias por hacerme sentir vivo :)

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Montevideo, Uruguay
escribir en primera persona no es escribir sobre mí.