4 jun. 2015

in this torn up town.

   Aquel lamento no iba a servir de nada. Aquel susurro capaz de quebrar paredes necesitaba irse. Pero no sabía cómo solucionarlo. Cruzó multitudes para encontrarse con ese viejo amigo, el mar. Lo saludó mirándolo fijo por horas; dejó al reloj dar varias vueltas. Con el sol muriéndose en sus ojos, lo sintió. La realidad estaba atravesándole el cuerpo como una fina espada. Lentamente se dio cuenta de que esta vida eran momentos que simplemente iban a fluir. Que su presencia era esporádica, que este mundo trascendía su humanidad. Tenía la espalda cargada, la mente densa.
   Fue a despedir al mar. Y no volvió.

3 comentarios:

Silvia Tinoco dijo...

Un momento así mirando al mar tiene que ser grandioso

Luuuuu dijo...

Amo tu manera de escribir, debieras editar.

a l i v e dijo...

Precioso.

Un beso ♥

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Montevideo, Uruguay
escribir en primera persona no es escribir sobre mí.