8 ago. 2016

Roma

   Somos los baches y somos las curvas. Somos el destino y somos el camino. Somos la silenciosa luz y la ruidosa oscuridad. Somos un viaje cargado de metas y amaneceres. Quizás somos dos en uno. Somos quien hace y somos quien mira. Avanzamos, paso a paso, observándonos a nosotros mismos para saber cómo continuar. Damos la vuelta al mundo con los ojos cerrados y, al abrirlos, hacemos camino pisando fuerte. 
   Pasan personas, amores y dolores, y vos seguís ahí, inmóvil, oscuro. Esperás el gran salto, sin darte cuenta de que resurgir es algo minúsculo y espontáneo. Está en las cotidianidades intangibles, está en mirar fijo al sol y aprender que cada día es diferente. Porque quizás no todos los caminos conducen a Roma, pero cada paso puede llevarte a la inmortalidad.

26 mar. 2016

la luz que entra por las rendijas de la persiana

   Quizás el problema está en deslumbrarme por pequeñas normalidades, sin querer ahondar en por qué las celebro como grandes hazañas. Quizás el problema está en asumir que, durante muchos años, me rodeé de gente equivocada, que convirtió la más mínima señal de amabilidad en magia para mí. Me fui metiendo, lentamente, en un mundo de vínculos unilaterales, donde sólo era una empleada. Me metí a mí misma en una caja llena de rutinas sofocantes, de amor confundido con control. La monotonía arrastraba los pies, esperando el siguiente reproche o el siguiente adiós. Y me acostumbré a vivir en cierta oscuridad, pero sintiéndola cómoda, sintiendo que así era como se suponía que tenía que ser. Quizás es por eso que me maravillo cuando sos normal. Porque, para mí, sos la luz que entra por las rendijas de la persiana.

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Montevideo, Uruguay
escribir en primera persona no es escribir sobre mí.